Para los cristianos, las
revelaciones de Dios concluyeron con la muerte de San Juan, autor de Apocalipsis. Pero, eso no quita que de
vez en cuando la gracia divina, según ellos, se manifieste para recordar su
mensaje de salvación.
Una vez que hemos metido las
narices en el fenómeno alienígena con tintes católicos, me pregunto, ¿qué
crédito puede dársele a una entidad que es incoherente; que atemoriza a la
gente y juega a placer con su emotividad; que usa a niños analfabetos como sus
portavoces? Absolutamente ninguno.


