domingo, 27 de octubre de 2019

Reflexiones II: La Amenaza


  El Dr. David Jacobs (1942) es un historiador estadounidense que, además, hasta hace poco ejerció como Profesor Asociado de Historia en la Universidad de Temple, Filadelfia.
  Jacobs obtuvo su dotorado en la Universidad de Wisconsin-Madison en 1973, en el campo de la historia intelectual. Su tesis la escribió sobre la controversia ovni en Estados Unidos, desde una perspectiva intelectual, social y militar de la historia. Dos años después publicó una versión revisada, con el título The UFO Controversy in America, prologada por el Dr. J. Allen Hynek, del que supimos cuando era asesor de las Fuerzas Armadas para el asunto ovni; tiempo en el que trabajó junto al Dr. Jacques Vallée en la Universidad de Northwestern.

Jacobs publicó The Threat (Revealing the Secret Alien Agenda) en 1998. Su título en español sería La Amenaza (Revelando la Agenda Secreta Alienígena). Mientras que John Mack ve en el fenómeno alienígena una (integración) oportunidad para la evolución, David Jacob observa en él la infiltración –literal- de ellos entre nosotros.
Tomando como punto de partida la evolución de la imagen cinematográfica del alienígena a lo largo de los años, Jacob describe los diversos escenarios posibles según Hollywood, para decirnos sobre el contacto con los aliens:
Un cuidadoso análisis del fenómeno de abducción alienígena nos indica que el contacto, de hecho, ya ha tomado forma, sin que, no obstante, guarde relación alguna con los escenarios antes descritos. No ha habido encuentros públicos, no se ha involucrado a los líderes mundiales, no hay cobertura periodística alguna. Tampoco hay colaboración, asistencia, guerra, muerte o apocalipsis; el contacto se ha establecido en los términos de los alienígenas, y en secreto.
Un joven David Jacobs comenzó sus investigaciones sobre aliens escuchando a los testigos, analizando fotografías de los artefactos voladores, archivos de radar, recogiendo muestras sobre el terreno, amasando cientos de miles de informes de avistamientos, procedentes de todo el mundo: A comienzos de la década de los setenta la comunidad de investigadores había recolectado tantos informes sobre ovnis que su base de datos era enorme. Sabíamos sobre la hora del avistamiento, su duración, movimientos del objeto, cambios de color, número de testigos, así como de los efectos del ovni sobre animales, personas, equipos electrónicos, coches y medio ambiente en general. Cada uno de esos informes fue cuidadosamente investigado y documentado. En muchos casos, la abundancia de testigos le aportaba más crédito a las evidencias (…) Los ovnis se mostraban como si quisieran mantener las distancias, evitando un contacto formal. No estaban llevando a cabo aterrizajes masivos, sino que volaban por unos instantes y desparecían. Su aparente timidez sugería que eran neutrales o, al menos, que no eran hostiles hacia los humanos (…) Cuanto más aprendíamos sobre los ocupantes de las naves, más difícil se nos hacía comprender sus motivaciones. Durante las décadas de los sesenta y setenta, los informes sobre ovnis y sus ocupantes comenzaron a tener, cada vez más, una naturaleza estrafalaria, verdaderamente bizarra. Los ovnis perseguían coches, desaparecían en el aire, y dejaban marcas en los testigos. Operaban en secreto sin una razón aparente. Los testigos afirmaban haber visto a los ocupantes fuera de los ovnis. Ocasionalmente, decían haber observado a los humanoides alrededor de sus naves, paralizando y examinando a los desafortunados humanos. En otros informes aparecen los humanoides reparando sus artilugios o excavando la tierra. Algunas veces se muestran colectando plantas, como si saciaran su curiosidad sobre la flora y fauna terrestre (…) Nuestra mentalidad no era, en cualquier caso, la de quienes observaban en su comportamiento alguna intención hostil (…) Cuando las abducciones fueron por primera vez conocidas, como la de 1961, vivida por Barney y Betty Hill, éstas parecían ceñirse a un propósito de mera curiosidad. En 1976 tuve la oportunidad de entrevistar a Betty Hill, quien me dijo algo que había mantenido en secreto desde la abducción padecida: las entidades habían extraído esperma a su esposo Barney. Encontré esto fascinante. No sólo reforzó el creciente número de informes en el que aparecían aliens interesados en la reproducción con humanos, sino que me hizo pensar lo siguiente: Si la historia de los Hill era producto de una invención (como afirmaban los debunkers), ¿por qué inventarse algo con la intención expresa de no contársela a nadie? En mi mente, el misterio de las abducciones estaba convirtiéndose en un asunto profundo y muy complejo.
Jacobs sabía de una abducción anterior a la de los Hill. Ocurrió en Brasil en 1957. Antonio Villas Boas dijo haber sido abducido mientras conducía el tractor de su padre. Afirmó haber mantenido relaciones sexuales con una alienígena con rasgos femeninos casi humanos. Este caso era demasiado embarazoso y desconcertante para que los investigadores lo tomaran en serio, y no fue publicado hasta 1966, el mismo año en que el público supo del relato de Betty y Barney Hill.
Dicho esto, allá por 1980, la mayoría de las abducciones reportadas mostraban un patrón de similitud: parálisis, exámenes médicos/físicos, telepatía, amnesia, y pequeñas entidades grises con grandes ojos negros.
En 1981, Budd Hopkins publicó su obra Missing Time, un estudio sobre los casos de siete abducidos. Se advirtió entonces que una persona podía ser víctima sistemática -y no puntual- de abducciones alienígenas. Y comenzó a prestarse atención a las marcas y cicatrices mostradas por las víctimas de rapto. Finalmente, también se confirmó el interés de los aliens por la reproducción humana. En palabras de Jacobs:
El libro de Hopkins dio a los investigadores del fenómeno ovni la primera tabla sistemática de coincidencias entre las experiencias de los abducidos, y demostró que el fenómeno podía ser estudiado con seriedad.
Jacobs acabaría conociendo a Hopkins, pareciéndole que el trabajo que realiza es honesto y sólido. Considera que los abducidos con los que el artista trabajaba eran serios, gente sobria, genuinamente preocupada sobre lo que estaban viviendo.
Así, tras más de 15 años dedicados a los avistamientos, David Jacobs abandonaba la posición que compartía con Hynek, para sumergirse en esa perturbadora área del fenómeno alienígena que tiene que ver con los secuestros. Considera que ese es el sendero para comprender el fenómeno. La puerta estrecha de acceso al interior de los ovnis. Así que comenzó a analizar casos de secuestrados. Realizó su primera hipnosis regresiva en 1986. Desde entonces ha llevado a cabo cientos de sesiones, advirtiendo que la tarea de lidiar con los relatos de las víctimas no es sencilla. Él ya estaba familiarizado con el Síndrome de Falso Recuerdo, la contaminación mediática, y todos aquellos elementos que juegan en contra del crédito de las hipnosis regresivas.
Publicaría sus primeros resultados en 1992, con el título Secret Life: Firsthand Accounts of UFO Abductions. Ya entonces menciona los procedimientos reproductivos aplicados a las víctimas por parte de los alienígenas. Coincide con las conclusiones de Budd Hopkins: los aliens requieren abducidos, a quienes les extraen óvulos y esperma. Se implantan óvulos, se extraen fetos, y se interactúa con seres que han sido descritos por parte de los abducidos como híbridos (adultos y niños), mitad alien, mitad humano.
A juicio del Dr. Jacobs, los enigmáticos alienígenas estaban ocupados en alguna clase de programa de reproducción, si bien las razones finales de dicho programa eran un completo misterio. ¿Cuál es el propósito de la hibridación?, se pregunta.
A Budd Hopkins el trabajo de Jacobs le convenció de que los aliens estaban llevando a cabo –por etapas- un programa de hibridación (la creación de una nueva especie, fruto del cruce). Una remesa inicial de seres, la primera generación, donde los detalles faciales que nos diferencian son demasiado evidentes, como para pasar desapercibidos en el día a día de nuestras sociedades. De esa primera generación, realizando las modificaciones genéticas oportunas, los alienígenas habrían estado creando híbridos cada vez más perfectos, aparentemente semejantes a los humanos, pero con sus habilidades paranormales.
Los abducidos han dado una imagen clarificadora sobre el comportamiento de los alienígenas. Trabajan en grupo, de forma jerárquica, manipulando como eficientes profesionales de la confusión y el engaño.
Por la consulta del Dr. Jacobs han pasado pacientes de los cinco continentes, con variadas características culturales, étnicas, educativas, económicas y políticas. En las regresiones hipnóticas, 150 veces surgió el tema de extracción de óvulos. Inducción mediante mirada penetrante, 375; revisión física, unas 400; contacto con bebés o niños pequeños en 180 ocasiones.
Seguro que con estos nuevos ejemplos de abuso por parte de los aliens, recordará el lector algo que expuse en el primer volumen de estas reflexiones: los abusos -morales y físicos- vividos por los portavoces de la supuesta Virgen María, generalmente, niños o mujeres sin cultura alguna. En el caso de las abducciones, como es obvio, con una situación mucho más grave, en todos los aspectos; empezando por la terrible imposición a la que las víctimas son sometidas contra su voluntad. Jacob nos presenta las experiencias de algunos de sus pacientes:

Caso Allison Reed. Abducida y paciente del Dr. Jacobs desde 1993, cuando tenía 28 años. La pesadilla dio comienzo cuando, de labios de sus hijos de 8 y 5 años, y por las marcas físicas dejadas en sus cuerpos, supo de los terribles sucesos que los aliens les hacían vivir. De forma independiente, cada niño dibujó y mostró a sus padres lo que habían experimentado. Tras ello, para Allison vino el conocimiento –a través de la hipnosis- de que también ella era una abducida. Y luego, la consecuente frustración de no poder evitar ese acoso, tratando de vivir con ello para poder seguir adelante.

   Caso Christine Kennedy. Abducida y paciente del Dr. Jacobs desde 1992, cuando tenía 29 años y tres hijos. A menudo despertaba con contusiones por todo el cuerpo. Con seis años fue abducida e inducida a conocer el coito. Ha visto las naves y a los seres. Recuerda discutir con ellos cuando estaba embarazada de su primer hijo, y le decían que (el feto) le pertenecía. Odia a esos seres, y todo lo que ha hecho por evitar su presencia ha sido inútil.

   Caso Pam Martin. Abducida nacida en 1944, artista autodidacta, camionera, camarera, asistenta médica y, además, paciente del Dr. Jacobs. Durante años consideró que aquellas entidades eran una especie de ángeles de la guarda. Acabó siendo una creyente del mito platillista, seguidora de los simpáticos y maravillosos pleyadianos que visitan nuestro mundo. Luego vino la gran decepción. Llegó a la consulta de Jacobs con la voluntad de acabar con las abducciones que padece.

   Caso Kay Summer. Abducida de 31 años, paciente del Dr. Jacobs y cotrabajadora de Budd Hopkins. Kay ha vivido todo el espectro de procedimientos en manos alienígenas. En dos ocasiones, las marcas dejadas por ellos en su cuerpo, se vieron superadas por rotura de huesos. Se siente incomprendida, hasta el extremo de desear que los alienígenas la maten, como única salida a la realidad que le ha tocado vivir. Su depresión es frecuente respuesta en los abducidos.

Jacobs también trató pacientes que, originalmente, habían asumido como ciertos supuestos abusos sexuales en la infancia por parte de otras personas; cuando, en realidad, habían vivido sucesos de abducción que su mente había encubierto y transformado, de forma inconsciente (o por inducción del alien, como pantalla protectora), en algo traumático pero mucho más aceptable y llevadero que los abusos a manos de un alien.
Uno de sus pacientes, Jack Thernstrom, recuerda que, con doce años, paseando con su hermana por un bosque junto a su hogar, un extraño con gafas oscuras había abusado sexualmente de él. Con lucidez recordaba pocos detalles; como que se había quitado la ropa hasta estar completamente desnudo. Por el contrario, no recordaba que había pasado con su hermana durante aquel dramático episodio. Pensó que, tal vez, había huido corriendo.
   Lo cierto es que Jack nunca habló de aquello con nadie durante casi veinte años; hasta que, durante una sesión de hipnosis, se desveló lo que, en realidad, había sucedido: Un ser alienígena (el adulto con gafas negras) le había practicado el típico examen médico de las abducciones. Con piezas de lo ocurrido, Jack construyó un recuerdo encubridor que hiciera más llevadero el trauma; o bien fue colocado allí para evitar que se identificase la identidad real de los agresores.
   Julie, otra paciente de Jacobs, había dado por cierto que, cuando tenía diez años, estando en el bar del sótano de su casa junto a su padre y tres vecinos, había sido asaltada sexualmente por los cuatro. Tras las sesiones de hipnosis, Julie descubrió que, en realidad, su padre y dos vecinos habían sido conducidos por los aliens a un estado de semiconsciencia y parálisis, mientras los raptores se llevaban al otro vecino y a ella a un ovni. Dentro de la nave fue espectadora del encuentro sexual entre una mujer y un hombre que ella pensó era su vecino. Julie no había sufrido abuso sexual, y terminada la escena, su vecino y ella fueron devueltos al sótano.
   Esta estrategia mental en los abducidos, no queda claro si nace en la mente de la víctima (como una forma inconsciente de digerir un trauma), sustituyendo unas imágenes por otras, o si estamos ante una forma en que los alienígenas encubren sus acciones, incrustando imágenes y recuerdos falsos en la mente de la víctima.
Sin embargo, gracias a los abducidos sabemos que esas entidades, con la mirada fija y penetrante, a escasa distancia de los ojos de una persona, inoculan, a placer, miedo, excitación sexual, paz o enfado, según sea conveniente para lograr sus fines. Usan imágenes que evocan (sus deseos) en la mente de la víctima. Los abducidos están muy familiarizados con el que ellos llaman escaneo mental.
Concerniente al uso de las imágenes por parte de los raptores, recordará el lector que en el volumen anterior conocimos el Caso Jose Antonio da Silva, sucedido en 1969, en Bebedouro, estado de Minas Gerais, Brasil. Este soldado fue secuestrado durante cuatro días por varios seres enanos y barbudos. Da Silva trató de ser convencido, en vano, por sus captores para ser su representante en la Tierra, una charlatanería típica de estos señores... El soldado comenzó a rezar el rosario. Viéndolo, los seres le mostraron la vívida visión de una entidad que se asemejaba a la idea que el secuestrado tenía de Cristo.
Durante años, los abducidos han informado de entes que les han forzado a mantener relaciones sexuales, dentro del ovni, con otros abducidos. Tienen lugar después de que los alienígenas hayan escaneado la mente de los abducidos, despertando en ellos el deseo sexual. Justo antes de que se produzca la eyaculación, la pareja es separada, y el varón eyacula dentro de un receptáculo. Las emociones de los abducidos sometidos a este tipo de proceso son variadas. Hay quien lo ha vivido placenteramente, pero otros se sienten humillados y culpables por lo que han vivido. Parece que lo único que de ese acto interesa a los aliens es la obtención de esperma.
El proceso de excitación sexual femenino generado por ellos no tendría más razón que provocar los efectos fisiológicos que acompañan al orgasmo (lubricación, dilatación y, tal vez, ovulación) que facilitarían los procedimientos de extracción ovular en los que los aliens están ocupados.
   Jacobs: La evidencia sugiere que todos los procedimientos alienígenas sirven a su agenda reproductiva; y el núcleo de ésta lo tenemos en su programa de hibridación, mediante el cual, los aliens toman esperma y óvulos humanos, incuban fetos en cuerpos humanos en pos de producir híbridos humano-alienígenas.

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