sábado, 20 de julio de 2019

Inconmensurabilidad, Ortodoxia y Física de la Alta Extrañeza (I)


Inconmensurabilidad, Ortodoxia y Física de la Alta Extrañeza
Un Modelo de 6 Estratos para analizar el Fenómeno Anómalo

Por
Jacques Vallée & Eric W. Davis

Basado en la ponencia presentada en el Foro “Ciencia, Religión y Consciencia”, en la Universidad Fernando Pessoa, Porto, Portugal (24 octubre 2003)

Jacques Vallée tiene un doctorado en Ciencias Informáticas. Eric Davis tiene un doctorado en Física. Ambos son miembros consultivos del National Institute for Discovery Science, Las Vegas, Nevada.

Reseña

El argumento principal presentado en este documento científico es que el estudio continuado del Fenómeno Aéreo No Identificado (UAP en inglés) puede ofrecer un teorema de existencia(1) para nuevos modelos de la realidad física. El actual paradigma SETI y su “asunción de la mediocridad” pone limitaciones a las formas no humanas de inteligencia que podrían ser investigadas. Un prejuicio similar lo tenemos en la hipótesis frecuentemente expuesta por los ufólogos, de que si el UAP es real debe representar a visitantes espaciales.
Observando que ambos modelos están predispuestos por el antropomorfismo, Vallée y Davis tratan de clarificar las cuestiones que rodean las observaciones de “Alta Extrañeza”, extrayendo de ellas seis estratos de información que pueden derivarse de eventos UPA, a saber: (1) Señales físicas, (2) Efectos que contradigan leyes de la física, (3) Factores psicológicos, (4) Factores fisiológicos, (5) Consecuencias psíquicas y (6) Consecuencias culturales. En un posterior paso nos proponen un marco de trabajo para el análisis del Fenómeno Aéreo No Identificado que tiene en consideración la inconmensurabilidad del problema.


(1)En matemáticas, un teorema de existencia es un teorema con un enunciado que comienza 'existe(n)...', o más generalmente 'para todo x, y,...existe(n)...'. Esto es, en términos más formales de lógica simbólica, es un teorema con un enunciado involucrando el cuantificador existencial.
EL RETO DE LA ALTA EXTRAÑEZA

El estudio racional de los casos reportados de Fenómeno Aéreo No Identificado (UAP) actualmente está en un punto muerto. Esta situación tiene mucho que ver con el estado incompleto de nuestros modelos de la realidad física, como ocurre con la complejidad de la información. Entre los científicos, una primera objeción hacia la realidad de los eventos UAP, surge cuando los testigos, sistemáticamente, informan de objetos que se comportan de una manera aparentemente absurda que “posiblemente no puede” ser relacionado con un fenómeno real, ni bajo condiciones extremas.
Los escépticos insisten en que inteligentes visitantes extraterrestres, simplemente, no harían las payasadas que se les atribuye en la literatura. Este argumento puede ser criticado por antropocentrista, por ser selectivo en la observación resultante de nuestro limitado punto de vista, como Homo Sapiens del siglo XXI, tratando de trazar conclusiones sobre la naturaleza del universo. No obstante, la alta extrañeza de numerosas informaciones debe ser reconocida.
Defensores de la realidad de UAP, en la otra mano, generalmente afirman que la Hipótesis Extraterrestre (ETH, en inglés), centrada en viajeros interestelares provenientes de fuera del Sistema Solar, visitando la Tierra, es la explicación más plausible para los objetos y entes asociados con ellos. Este argumento, de nuevo, puede ser cuestionado sobre la base del testimonio de los propios testigos. Los ufólogos han estado, de forma sistemática, ignorando o minimizando los informes en que el comportamiento aparentemente absurdo del UAP pone en entredicho la ETH, extrayendo de manera selectiva aquellos datos que mejor cumplían con sus propósitos o su versión de la ETH. Sin embargo, la ETH, al igual que el argumento de los escépticos, se fundamenta en la selección antropocéntrica (Vallée, 1990). En dicho caso, estamos presenciando una interesante coincidencia entre los paradigmas SETI y UAP: cada uno deja fuera del estudio al otro cuando ambos claman por la legitimación de sus respectivas investigaciones en pos del contacto con una potencial inteligencia no humana.
A juicio de los autores, las actuales hipótesis no son lo suficientemente extrañas como para dar explicación a los hechos en que se manifiesta el fenómeno, y el debate sufre de la falta de información científica. De hecho, desde la perspectiva de la Física moderna, nuestro Vecindario Cósmico podría abarcar otros universos (paralelos), dimensiones extra-espaciales y otras dimensiones temporales más allá del común espacio-tiempo de 4 dimensiones que reconocemos. Y tales aspectos podrían conducir a explicaciones racionales para los aparentemente “incomprensibles” comportamientos de quienes visitan nuestro percibido continuo espacio-tiempo. La Física moderna, tal y como intenta reconciliar la teoría con las propiedades observadas de las partículas elementales, y con los descubrimientos en la frontera de la cosmología,  sugiere que la humanidad aún no ha descubierto todas las facetas del universo, por lo que debemos proponer nuevas teorías y experimentos con el objetivo de explorar esos aspectos desconocidos. Eso es por lo que el sistemático estudio de informes de eventos UAP es importante: Podría aportarnos un teorema de existencia para nuevos modelos de la realidad física.
Mucho de lo que se ha avanzado recientemente en conceptos cosmológicos, ya es aplicable al problema UAP: Ahora, los agujeros de gusano transitables (túneles tridimensionales hipersuperficiales) han sido obtenidos de la Teoría General de la Relatividad de Einstein (Morris and Thorne, 1988; Visser, 1995). En concreto, se ha demostrado que la Teoría General de la Relatividad de Einstein, en modo alguno limita la topología del espacio-tiempo; lo cual permite a los agujeros de gusano proporcionar conexiones transitables entre zonas de dos universos separados, o entre espacios remotos (y/o tiempos), dentro del mismo universo.
Matemáticamente, también puede ser demostrado que los agujeros de gusano de dimensiones superiores, pueden aportar conexiones hipersuperficiales entre espacios multidimensionales (Rucker, 1984; Kaku, 1995). Recientes programas de gravedad cuántica han explorado esta propiedad en la Teoría de Cuerdas, junto con propuestas para, teórica y experimentalmente, examinar espacios extra-dimensionales a escala macroscópica (Schwarschild, 2000) En consecuencia, ahora es ampliamente conocido que la naturaleza de nuestro universo es mucho más compleja que lo presagiado por las investigaciones basadas en la selección antropocéntrica. A este respecto, ufólogos e investigadores del programa SETI parecen estar luchando en una batalla interna. Ambos sufren de las mismas limitaciones cosmológicas que trasladan a sus respectivos campos y al de su antagonista.

EL SESGO ANTROPOCÉNTRICO EN LOS PARADIGMAS DE SETI Y UAP

Los prejuicios antropocéntricos en el programa SETI son evidentes en el actual paradigma de investigación. Históricamente, los fundadores del programa definieron cuál sería el paradigma de investigación sobre la base de una serie de complejos argumentos y asunciones que condujeron al establecimiento de un “ortodoxo punto de vista de SETI” de la comunicación interestelar, mientras aplica el “principio de mediocridad”(2)  a nuestras conocidas capacidades tecnológicas (Oliver et al.,1973)

(2) En astronomía, el principio afirma que no existe nada intrínsecamente especial acerca de la Tierra y, por ende, tampoco del ser humano. En consecuencia, el principio de mediocridad predice que la vida extraterrestre debe ser relativamente común en el universo, porque las condiciones que han originado la aparición de la vida y de la inteligencia en nuestro planeta deben darse también en un gran número de otros planetas.

Esta aproximación fue afirmada sobre la idea de que era más económicamente barata y tecnológicamente más sencilla de generar y recibir ondas de radio de fotones por parte de señales interestelares, en lugar de establecer viajes interestelares tripulados o pruebas robóticas. En realidad, esto último fue considerado económica y tecnológicamente improbable dentro del “ortodoxo punto de vista de SETI”. Esto nos conduce a 4 décadas de programa SETI siguiendo un dominante radio/microondas (RMW) orientado a la estrategia de búsqueda.
Dados los fallos de este acercamiento inicial, en las dos últimas décadas, se han propuesto programas alternativos al SETI. El aprovechamiento coherente del láser óptico/IR (COSETI), señales holográficas y planes mundiales de detección, así como ideas para la búsqueda de artefactos ETI (SETA, o astroarqueología) y pruebas de visitación (SETV, V=visitación) en el Sistema Solar o en la Tierra (Tough, 2000).
Existen nuevas propuestas de planes de búsqueda basadas en la aplicación de alta energía (de partículas), como rayos de neutrinos ajustados, rayos X, rayos gamma, y rayos cósmicos, etc. Otros proyectos de búsqueda propuestos proponen buscar excesos de emisiones de radiación artificialmente generadas por parte de cuerpos astronómicos en el espacio, o la búsqueda del rastro de naves espaciales de alta energía agotadas (G. Matloff, comunicación personal, 1998).
Estos nuevos programas han estado en desacuerdo con el dominante programa RMW-SETI, posiblemente por el hecho de tener que compartir recursos o competencias con otros programas que no fueran RMW (Radio Micro Wave), por la muy limitada financiación disponible para toda la investigación SETI.
La comunidad de investigadores del Fenómeno Aéreo No Identificado (UAP en inglés) se dirige también según su propia ortodoxia (conforme a sus principios), la cual sólo se ve rota por el gran riesgo personal de quienes proponen un punto de vista fuera de lo normal; y también por parte de su propio “principio de mediocridad”, cuando se intenta categorizar o hacer hipótesis explicativas del fenómeno. Por esta razón nosotros preferimos usar el término UAP, en vez del más común, OVNI, el cual es inmediatamente asociado en la mente del público y los medios de comunicación con la idea de visitantes espaciales. Todavía es posible alzar un puente entre las dispares comunidades SETI y ufológica, sólo si ambas reconocieran un simple hecho: Ningún experimento puede distinguir entre el fenómeno manifestado por visitantes interestelares (arbitrariamente avanzados) ETI, y entidades inteligentes que puedan existir cerca de la Tierra -dentro de un universo paralelo o en dimensiones diferentes, o quienes son (terrestres) viajeros en el tiempo-.
Cualquiera de estas interesantes posibilidades puede ser manifiesta a través de la aplicación del principio físico del agujero de gusano (“traversable”/viajable) dado que teóricamente conectan dos universos diferentes, dos lugares espaciales remotos, tiempos diferentes y dimensiones (Davis, 2001). Agujeros de gusano viajables son sólo uno de los ejemplos de las nuevas herramientas de la física que están al disponibles o en el horizonte de lo posible al considerar viajes interuniversales, interestelares, interdimensionales o en el tiempo.
Esto conduce a los presentes autores a especular que puede hallarse una nueva síntesis mediante la examinación del contexto integral del UAP, incluyendo sus aparentes características absurdas, en términos de un modelo de seis estratos.

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